Hola gente. Otra vez soy yo Pepe Galleta y les traigo una de mis tantas enseñanzas para la vida.
Hace una par de días estaba caminando por un barrio y al entrar a una tienda pude ver que la tendera miraba con miedo, lo cual es normal cuando yo entro a cualquier lugar, pero no me miraba a mí, estaba mirando a un chaval que sujetaba un cuchillo amenazadoramente, en eso ¡paf! [y lanza un derechazo al aire] en la mandíbula al chaval [risas] no aguanto nada, [mas risas] ese es un problema de la actualidad: ¡los delincuentes juveniles son cada vez mas inútiles! [Gruñe y da un puñetazo que cimbra la pared] ¡Un cuchillo! [y me da un manotazo en la espalda que me esta punzando] cuando yo era un chiquillo mi papi me enseño a usar solo mis poderosas manos y piernas,¡las armas son para mariquitas!
No tuve otra que enseñarle esa verdad de vida al chaval: primero le enterré el cuchillo en su mano y grito como niñita, luego le molí a patadas su otra mano para ejemplificar como es más efectiva la fuerza que la herramienta. Antes de desmayarse comprendió la lección [risas muy sonoras] Saque la "basura" tome unos cacahuates del mostrador y le pedí a la señora una cerveza, la señora me la dio sin chistar, pero cuando le dije que me debía 200 dineros por la seguridad ella me dijo [arremedando a la tendera supongo] “quédese los cacahuates y la cerveza, pero no me pida dinero por un servicio que no le solicite, creí que era buena persona y váyase antes de que llame a la policía” [regresando a su voz y actitud normal] “no hay problema” le dije [nuevas risas] y de un certero voladote [risas execrables] desmaye a la señora, de inmediato me puse tras el mostrador y antes de una hora ya había conseguido mas de mil quinientos dineros [risas] si alguien llegaba por un refresco le cobraba lo que tenía en su billetera fueran veinte o cien dineros [risas nauseabundas] luego escuche la patrulla y tuve que irme.
Recuerden esto, no hay nada como el trabajo productivo, usen toda su fuerza en ello [risas mas desagradables que he escuchado nunca] ese es el consejo que su amigo Pepe Galleta les da hoy [se ríe y patea los muebles de mi sala, rompe los floreros y los cuadros, se escucha una patrulla y entre risas por fin sale por la ventana –gracias a Dios-]
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